Un bebé de apenas 20 días de nacido, procedente de Arequipa, recibió una nueva oportunidad de vida en el Instituto Nacional Cardiovascular (INCOR) de EsSalud, donde un equipo de especialistas le implantó un marcapasos definitivo para tratar una grave alteración que provocaba que su corazón latiera demasiado lento.
La intervención quirúrgica duró aproximadamente 45 minutos y fue exitosa. Tras permanecer seis días en el establecimiento de salud, el pequeño recibió el alta médica y regresó a casa junto a su familia, en condición estable.
Detectaron la alteración durante el embarazo
La preocupación comenzó cuando la madre tenía 28 semanas de gestación. Durante los controles médicos, los especialistas detectaron que el corazón del bebé latía a una frecuencia muy baja.
Tras su nacimiento por cesárea, el recién nacido permaneció en observación. Debido a la complejidad de su estado de salud, fue referido al INCOR, donde recibió atención especializada.
Los médicos diagnosticaron un bloqueo auriculoventricular congénito completo, una alteración que interrumpe la transmisión de los impulsos eléctricos entre las cavidades superiores e inferiores del corazón.
Esta condición puede provocar que los latidos sean insuficientes para garantizar el adecuado suministro de sangre al organismo y, en casos graves, poner en riesgo la vida del paciente.

“Nos advirtieron que nuestro bebé podía sufrir un paro cardíaco y que su estado podía complicarse. Por eso, acudimos al INCOR para que le implantaran un marcapasos y tuviera la oportunidad de salir adelante. Estoy profundamente agradecido con los especialistas y con EsSalud por brindarle una nueva oportunidad de vida a mi hijo”, manifestó Hugo Delgado Cruz, padre del pequeño.
Cirugía permitió implantar un marcapasos definitivo
Tras evaluar al recién nacido, los equipos de Cardiología y Electrofisiología determinaron que necesitaba un marcapasos epicárdico definitivo, dispositivo que envía impulsos eléctricos para mantener el corazón latiendo a una frecuencia adecuada.
La operación estuvo a cargo de un equipo de cirujanos cardiovasculares pediátricos del INCOR. Para implantar el dispositivo, los especialistas realizaron una pequeña incisión de menos de dos centímetros en el lado izquierdo del tórax, sin necesidad de abrir el esternón.
La batería del marcapasos fue colocada mediante otra incisión en el abdomen.
Gracias a la intervención y a la atención especializada, el bebé pudo regresar a casa seis días después de la operación, en condición estable y junto a sus familiares.